martes, 12 de abril de 2016

Portugal Abril 2016


Este año he viajado a Portugal. Nunca me había llamado la atención, pero como estaba cerca y todavía no lo conocía, decidí darle una oportunidad. 
Cogí unos días de vacaciones y elegí visitar Sintra y Lisboa. El vuelo a Lisboa, de una hora de duración no es caro, de hecho compensa ir en avión más que en tren. Y el alojamiento por Airbnb resulta económico. El transporte es barato, y la comida es buena y nada cara. Hablando de comida, los dulces son buenísimos. Y aunque los famosos pasteles de Belem son ricos, me gustaron más los travesseiros de Sintra, unos hojaldres rellenos de una crema de huevo y almendras. Deliciosos.


En Sintra pasé dos días. Desde el aeropuerto cogí el metro a la estación de tren y allí un tren que en 30 minutos me dejó en Sintra. La ciudad es pequeña y el centro se ve en una tarde. Es una ciudad agradable, pero no maravillosa. Lo que realmente merece la pena de Sintra son sus Palacios y la Quinta de Regeliara. 
El Palacio Nacional, con su pequeño jardín se encuentra en el mismo centro. Existen entradas combinadas para ver los distintos palacios. La entrada combinada del Palacio Nacional y del Palacio y Parque Do Pena cuesta 22,80 euros. 
Merece la pena visitarlo porque tiene salas bonitas con muebles y objetos antiguos. Para mí, lo más interesante de las salas fueron los techos, cada uno con una decoración diferente. También me gustaron la Sala de los Blasones y la Gruta de los Baños en el patio central. Desde los jardines se puede ver el océano Atlántico de un lado y el Castillo do Mouros del otro.
El Palacio y el Parque Do Pena es lo mejor de Sintra. Se puede subir andando por la carretera o atravesando unos jardines de una villa, siendo esta segunda opción mejor, ya que los jardines están llenos de vegetación y es relajante pasear por ellos. El Palacio es impresionante, con salas perfectamente amuebladas llenas de objetos interesantes, y suelos y paredes llenos de detalles. Es como estar en otro mundo. Y desde luego, es imprescindible pasear por su parque, que posee indicaciones de los distintos caminos, ya que es bastante grande. Dos puntos interesantes son la Cruz Alta, con unas vistas magníficas y el Valle de los Helechos de la Reina, llenos de vegetación y caminos mágicos. La Fuente de la Cocha es de cuento.
Dentro del palacio hace frío, por lo que conviene ir con algo de abrigo.
La Quinta de Regeliara, cuya entrada son 6 euros, es bonita, aunque me gustó más el Palacio do Pena, siendo lo más interesante los jardines con sus grutas y el pozo iniciático. Conviene llevar algo de abrigo porque hace fresco, sobre todo cuando bajas al pozo y caminas por las grutas. Estas están un poco en penumbra, así que si se va con la linterna del móvil o una pequeña linterna, mejor. 

En Lisboa estuve tres días. La impresión que me he llevado es que es una ciudad con rincones bonitos, pero caótica y descuidada. No es una ciudad que me haya enamorado y no volvería a visitarla.
La Plaza del Comercio, con la Puerta de la Victoria, la Estatua de Pedro I y las vistas al río Tajo, es bonita y de noche tiene una buena iluminación que hace que merezca la pena pasear por ella. Pero le falta algo para mi gusto. 
La Catedral de Lisboa es bastante austera en su fachada, pero por dentro es más bonita. Aunque a mí me gustó más la Iglesia de Santo Domingo, que sufrió el incendio de 1959 y conserva un aire especial.
Un punto a favor de la ciudad son sus miradores, destacando el de Santa Lucía y el de Do Soles, este último con una bonita vista de la Iglesia de San Vicente do Fao.
El Castelo de San Jorge merece la pena visitarlo por las vistas de la ciudad que se pueden observar desde su mirador, y por pasear por sus murallas. La entrada son 12 euros.
Un lugar que me gustó especialmente es la librería Bertrand, la más antigua del mundo, situada cerca de la Plaza de Luis Camoes. En esta plaza se puede observar una estatua del autor portugués. Cerca también se encuentran las estatuas de Chiado y de Pessoa, curiosas de ver.
Por último, yendo en el tranvía 15 se llega a Belem. Allí se encuentra el maravilloso Monasterio de los Jerónimos. Es de lo que más me ha gustado de la ciudad. El claustro es precioso, lleno de detalles. Desde él se accede al coro alto, desde el que se observa una bonita imagen de la iglesia. La iglesia del monasterio es bonita y en ella se encuentran las tumbas de Camoes y de Vasco de Gama, que son realmente impresionantes.
Hay una entrada combinada al Monasterio y a la Torre de Belem por 12 euros. La torre es interesante de ver por sus vistas, porque tampoco tiene mucho más.
El otro monumento conocido que tiene Belem es el Monumento de los Descubrimientos, con un mosaico del mapamundi a sus pies muy bonito. 


Ha sido un viaje interesante y ha estado bien, pero no me ha enamorado y aunque reconozco que tiene lugares que merece la pena visitar, no me parece que sea un lugar para volver de nuevo.

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