miércoles, 5 de octubre de 2016

"El pequeño poni"

Obra de teatro inspirada en hechos reales que tuvieron lugar en el año 2014 en Estados Unidos en el que un joven sufrió acoso escolar por llevar una mochila de "Mi pequeño poni".

Se representa en el Teatro Bellas Artes (C/ Marqués de Casa Riera, 2) hasta el 16 de Octubre, bajo dirección de Luis Luque, con libreto de Paco Bezerra y las actuaciones de María Adánez y Roberto Enríquez.

La obra es magnífica y debería ser de obligado visionado por parte de todos los miembros de la sociedad. Porque como bien se apunta en la obra, el problema no sólo es el acosado y el acosador, sino también los que son testigos y no hacen nada, los adultos que no saben afrontar el problema y que quizá también son parte de él....
Sin posicionarse en ningún bando, el texto nos plantea preguntas que nosotros debemos responder, preguntas incómodas que te revuelven por dentro y que te dejan plantado en la butaca. Y con un final ambiguo que dará lugar al debate posterior. Porque qué solución es la mejor ¿obligar al niño a no ser quien es para que encaje y no sea objeto de burla? ¿denunciar al colegio por no haber tomado cartas en el asunto o mejor pactar con él una solución puertas adentro sin que salpique demasiado? ¿emprender una lucha sin fin por imponer nuestra visión?

La obra está centrada en la figura de los padres del niño acosado. No hay niños en la obra, pero su presencia etérea se hace notar en cada palabra. Los padres nos muestran cómo los adultos afrontan el problema, una situación en principio sin mucha importancia, que va sacando a la luz problemas de fondo más importantes. Cómo les afecta y cómo sus decisiones afectan a su hijo. Porque al final hay una víctima visible, pero en realidad son muchos los afectados.

El trabajo de los actores es muy bueno. Roberto Enríquez ofrece una interpretación totalmente creíble, cercana y llena de fuerza, siendo el mejor de los dos. Por su parte, María Adánez, con un papel quizá con más vaivenes emocionales, no acaba de sacar todo el jugo a su papel, siendo una pena, ya que tenía momentos para lucirse que no ha sabido aprovechar al máximo.
La puesta en escena es sobria con un acertado montaje audiovisual que ayuda en la narración destacando los momentos claves de la obra. 


Una obra imprescindible que por una parte es un homenaje a todos aquellos que han sufrido acoso y que por otro lado da un toque de atención sobre un problema grave cada vez más extendido.


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